
La esencia de nuestra vida es cada día ser mejor y evolucionar a cada momento, desde lo emocional y actitudinal, desde luego, la influencia del contexto determinará nuestro accionar de manera positiva o en su defecto, de manera negativa.
En este sentido, desde el punto de vista metodológico, el encadenar tareas o ejercicios bien estructurados que vayan en la evolución de la ejecución del gesto deportivo, en el caso del fútbol, entiéndase un movimiento patrón.
Una acción propia del juego o un comportamiento fisiológico, van a incidir en la progresión para generar las adaptaciones.
De esta manera, antes de adentrarnos aún más en el tema, es menester aclarar, que etimológicamente la palabra progresión se define como la acción o el acto de progresar, avanzar, adelantar, prosperar, perfeccionar, proseguir o mejorar.
Del mismo modo, también es importante hacer referencia a la contraparte, la regresión, la cual es considerada como una noción que refiere al acto de regresar o de volver atrás.
Sin embargo, según la psicología, la regresión es un retroceso hacia un estado o nivel de desarrollo previo.
No obstante, sin ánimo de establecer un abordaje psicológico, pero sí adaptando estos dos términos al día a día en el deporte, podemos decir como acota Milo (2021) que “REGRESIÓN es relativo a volver hacia atrás”.
De tal manera que está orientada a preceder ciertos gestos o movimientos básicos para la estimulación y consolidación de estos, en la evolución del objetivo o tarea siguiente a desarrollar.
En consecuencia, la progresión se da a través del aumento progresivo en el grado de dificultad de las tareas, las cuales van a permitir la evolución y prosecución de los objetivos individuales; y de ser el caso, de manera colectiva.
Por ello, es importante destacar que de no obtener una buena técnica en la ejecución de algún ejercicio, por ejemplo:
En un PUSH UP observándose alguna disfunción mecánica o estructural en la misma, será necesario realizar estrategias introductorias de un ejercicio de regresión.
Es decir, realizar un ejercicio de base, disminuyendo el grado dificultad y facilitando la consolidación de la técnica, así como también la preparación del grupo muscular que interviene en la acción, para dar el paso progresivo a la siguiente ejecución.
Ahora bien, tomar en cuenta el perfil y valoración individual del atleta es sumamente importante a la hora de planificar y ejecutar cada acción.
Para poder tomar conciencia de que una deficiente técnica, una musculatura no preparada para un movimiento específico o un atleta con limitaciones de movimientos, acortamientos del rango de movimiento (ROM) hipotrofia muscular, desequilibrios, asimetrías por encima del promedio, es lo que va a determinar la progresión.
Así mismo, podríamos extrapolar a una tarea colectiva en el fútbol, es decir, si nuestro objetivo es trascender a través del juego de posesión, la técnica debe ser bien consolidada, de no ser así, tendríamos que ir a la regresión, es decir, a la estimulación de tareas técnicas específicas individuales, que coadyuven a la progresión y evolución de los objetivos previstos.
En consecuencia, de no tomar en cuenta estas observaciones, estaríamos cometiendo el error de agregar fuerza a una disfunción, lo cual iría en contra de las adaptaciones fisiológicas y por ende, la evolución en cada objetivo.
En conclusión, podríamos hacer la reflexión pertinente.
“Cada tarea o ejecución, tiene demandas especiales, dependerá, de qué tan consolidada esté la base del ejercicio o tarea en el atleta, para migrar a la progresión del ejercicio subsiguiente”.
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