
Escuelas de fútbol, actualmente, las Escuelas de Fútbol se dimensiona en una plataforma indispensable para redireccionar la perspectiva de vida del joven futbolista, ya que es una herramienta práctica para que el niño enfoque su estilo de vida hacia la práctica organizada y sistemática del deporte (Fútbol) logrando de esa manera alejarse de muchos males que aquejan nuestra sociedad actual, tal es el caso de la droga, el alcohol, el vandalismo y otros más.
Es por ello, que una Escuela de Fútbol bien organizada orienta al niño, y al desarrollo de todas sus cualidades (físicas, técnicas, tácticas, psicológicas) para el logro de un ser humano bien formado en el ámbito personal y deportivo, logrando de esta manera mejorar sus valores y fomentar una personalidad sana con características éticas arraigadas en el trabajo en equipo, el compañerismo, la autoestima, la aceptación, el respeto y la humildad.
Todos estos valores le permiten al niño, dentro de las Escuelas de Fútbol, desenvolverse en un ambiente en el cual se sienta y se maneje bien jugando; actividad fundamental donde el niño puede expresarse libremente a través de la motricidad de su pequeño cuerpo, apenas creciendo en algunos casos, y que ayuda gradualmente a forjar su apariencia y personalidad adecuándose a la sociedad donde vive.
Además, las Escuelas de Fútbol forma parte de una cantera que crece diariamente, formando de manera integral a jóvenes deportistas para nutrir en un futuro a Selecciones locales, regionales, estadales, nacionales en las diferentes categorías y al equipo de primera, que está adscrita la misma, permitiendo todo esto consolidarse como un verdadero club con bases serias y organizadas que permitan la formación de talentos deportivos basados en algunos casos en los niños de las barriadas, aldeas y comunidades vecinas aledañas al club.
Es por ello que, los entrenadores deben prepararse y actualizarse constantemente. Esta capacitación constante debe estar orientada a actualizar y compartir nuevos conocimientos en el área del entrenamiento deportivo y la gerencia deportiva, ya que no solo los entrenadores deberían asumir este compromiso, sino también, directivos y gerentes del club para lograr de esa manera que la escuela se mantenga a través de generaciones y se consolide como una estructura sólida de trabajo mancomunado.
En ese sentido, el funcionamiento de una Escuela de Fútbol menor se constituye hoy por hoy en una respuesta necesaria para garantizar la captación, permanencia, formación, desarrollo y avance sistemático de una creciente cantera de jóvenes deportistas que se localizan en las diferentes aldeas, poblados, comunidades y ciudades de los países en Suramérica.
De esta manera, está claro que para lograr esto, no basta solo con desarrollar programas dirigidos a la detección temprana de talentos deportivos en todas las categorías o llevar a cabo entrenamientos lúdicos y recreativos para el goce y disfrute de los niños en todas ellas, a sabiendas de que es condición inequívoca aplicarlas a tempranas edades (5-10 años), sino buscando un desarrollo integral que lo ayude a crecer como atleta y a desenvolverse en la sociedad donde vive. Sin duda, para el logro de estos objetivos, se deben crear las estructuras organizativas que garanticen su funcionamiento como Escuela de Fútbol, contando de igual forma con un material humano capaz de mantener dicha estructura.
Al mismo tiempo, las escuelas de fútbol ofrece una válvula de escape para todo ese talento contenido en todos esos niños que no saben utilizar su ocio y tiempo libre, desviando su horizonte educativo, recreativo-formativo hacia el camino por el cual debería mantenerse. Es cierto que solo a través de la educación y la formación integral impartida en una buena escuela de Fútbol, el niño se sentirá en un ambiente seguro que le permitirá entrar en la pubertad, etapa tan crítica en el ser humano, con todas las herramientas necesarias para formarse como un hombre sano dispuesto a formar un hogar y dispuesto a ver el deporte como papel fundamental en su futuro y en la toma de decisiones.
Por último, de acuerdo con lo que se ha planteado, las Escuelas de Fútbol menor, bien diseñada y organizada, es un gran campo virgen que espera rociar las semillas deportivas que, con trabajo organizado y buenas técnicas de abono, cosechen paulatinamente los frutos que alimentarán y nutrirán los equipos de Fútbol Profesional logrando así, cumplir el círculo o ciclo respectivo de recambio deportivo que es bien llevado a cabo en los mejores equipos de Fútbol del mundo.

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(y la planificación en la escuela de fútbol)
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