
El fútbol como la vida misma es una analogía, el conocimiento académico es importante, pero no lo es todo, los valores, la ética y la moral van a proporcionar el enlace para generar una cohesión importante que lleve realmente a la confección de un equipo, a su adaptación.
Es por ello, que el equilibrio es fundamental, el saber cómo interconectar cargas de trabajo, periodizar y alternar las mismas desde lo físico, es tan relevante como el conocer y valorar el contexto individual, grupal y colectivo, tanto del equipo como el personal de planta del club a trabajar.
El conocer su estructura, ideología y objetivos a corto, mediano y largo plazo nos va a permitir adentrarnos en su esencia, de igual manera, es nuestro abordaje con el jugador, desde sus pensamientos y formas de vivir el fútbol, su entorno y convivencia hacen parte del diagnóstico y seguimiento del preparador físico en diversos momentos del proceso, con la finalidad precisamente de conocer su patrón de conducta y comportamiento en diversas situaciones emocionales.
¿Qué son adaptación Fisiológica o adaptación Contextual?
Cada proceso tiene como fin una adaptación, es la esencia de la vida; día a día incluimos nuevos elementos, nuevos conocimientos, nuevas experiencias y por ende, nuevos ajustes, todo esto aplica a lo profesional, en este caso en particular, hablaremos de dos adaptaciones fundamentales en el logro de los objetivos en el fútbol.
En principio, es necesario aclarar los siguientes términos que también se hacen presentes en nuestra área, así como en cualquier otra, tal es el caso de la adaptación, como lo veremos a continuación, “La adaptación, en sociología y psicología, es el proceso por el cual un grupo o un individuo modifica sus patrones de comportamiento para ajustarse a las normas imperantes en el medio social en el que se mueve”
Por otro lado, “Las adaptaciones fisiológicas son los cambios que se producen en los distintos órganos y sistemas cuando se hace ejercicio de manera regular y que tienen uno o varios objetivos en específico”.
En ese sentido, ambas referencias aluden a las palabras modificar y cambios.
Y sí, precisamente de eso se trata, pero ¿por qué en muchas ocasiones las enfrentamos? Acaso, ¿no pueden ir de la mano?.
Cómo profesionales en el área de la preparación física conocemos que para lograr la adaptación en nuestros atletas, debemos emplear estímulos por encima del umbral, sin embargo, si nos excedemos podríamos estar en riesgo de sobre entrenamiento o riesgo alto de lesión, por ende, el equilibrio termina siendo clave en la prosecución del objetivo, de tal manera, es fundamental el conocimiento del perfil condicional y su historial de rendimiento individual.
Ahora bien, ¿Es solamente eso lo que debemos cuidar los preparadores físicos? ¿Es netamente el área o departamento físico el que nos atañe?.
Según mi criterio, no. Pues hay un proceso de adaptación que experimentamos los preparadores físicos desde nuestra llegada al club, la ciudad o país donde lleguemos a trabajar, conocer su idiosincrasia, sus formas de vivir y sentir el fútbol, es conocerles y diagnosticar precisamente el todo de tal manera, podríamos decir que ese diagnóstico es recíproco.
A este proceso lo hemos llamado adaptación contextual.
Si en ese momento que somos capaces de ajustar y modificar para tener mejor relación interpersonal e interdisciplinaria con el cuerpo técnico, personal de planta y los jugadores, conocerles a profundidad, identificar sus patrones de conducta y de pensamientos, saber cómo se motivan, la convivencia dentro y fuera del club, en fin, es allí donde se genera la cohesión no solo para potenciar sus capacidades físicas (en el caso de los jugadores) sino para generar un clima de afinidad, confianza y lealtad que luego sea traducida con el máximo esfuerzo para el logro de los objetivos planteados por todo el equipo y el club
Por otro lado, hay otro aspecto importantísimo en reseñar, me refiero a la adaptación de los diferentes estilos de trabajos en lo físico obviamente, no desde su concepción y objetivo central planteado por el preparador físico, pero si desde sus maneras, el valorar con qué tipo de trabajos, tareas o actividades se sienten a gusto por ejemplo, hay grupos que se sienten identificados y disfrutan los trabajos en gran porcentaje con el implemento de juego (el balón), así como también hay equipos que valoran más los trabajos intermitentes de distintas maneras, de igual nos podemos encontrar grupos que les motiva los juegos socio – afectivos, como hay otros que no.
En consecuencia, nuestra labor está en adaptarse lo más rápido posible al contexto y sacarle el mayor provecho a cada uno de los jugadores para llevarlos, a su máximo nivel, de manera integral a esta obra de arte llamada, fútbol.
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