
Proceso didáctico, desde hace décadas se observan altos porcentajes de jugadores juveniles llegando al fútbol profesional, pero al transcurrir del tiempo esa cifra decrece.
Hoy en día la cantidad de niños y adolescentes que son inscritos en escuelas, academias y equipos de fútbol va en aumento e incongruentemente, cada día son menos los que cumplen un proceso metodológico integral estable y pueden formar parte de un equipo profesional.
Por consiguiente, el desarrollo integral (físico, biológico, mental, técnico, social, táctico y académico) que se viene estudiando a edades tempranas.
Muestra un camino más eficaz hacia el objetivo común de cualquier niño o adolescente que se emprende en el ámbito futbolístico, pudiendo observar la evolución metodológica y procedimental en estructuras de enseñanza – aprendizaje que se tienen que tomar para la elaboración de una planificación o mega planificación con objetivos preponderantes a mediano y largo plazo.
Ahora bien, los tiempos en periodos formativos son largos y en el fútbol actual, los objetivos cuantitativos requieren de tiempos cortos y precisos.
Sin embargo, se estructura un proceso plurianual de 14 años de duración, lo que le permitirá al jugador (niño) entrar en el ciclo con 6 años y terminar con 20 años (hombre o futbolista profesional).
Estos años se esquematizan como una línea de tiempo, los cuales se dividen en 2 etapas (etapa infantil y juvenil).
En el gráfico siguiente, se enmarca la división antes descrita, permitiendo así mostrar, de manera clara, la evolución lineal biológica que un jugador debe de tener en su proceso formativo plurianual.

Sin embargo, luego de la división biológica de la evolución integral del jugador, la cual permite llevar a cabo una planificación estructurada con objetivos concretos metodológicos.
Encontramos que los métodos se deben decodificar y adaptar a las circunstancias y contextos que el grupo muestre y requiera para la elaboración real de la planificación plurianual, llevando así, una interrelación de la programación didáctica (planificación escrita) y programación práctica (ejecución de campo).
Así mismo, la planificación formativa conlleva una serie de lineamientos y medios didácticos generales, proporcionando no solo objetivos biológicos, sino, de igual manera, procesos didácticos que le permitan al jugador forjar una identidad técnica, táctica, física y de decisión.
Lo cual mostrará el principio de individualidad que todo deportista desarrolla a medida de sus experiencias motrices y situacionales con parámetros cualitativos y cuantitativos del entrenamiento diario y continuo.

Medios didácticos formativos
Habilidades motoras básicas en el proceso didáctico
Las habilidades motoras básicas guardan relación directa con movimientos básicos que los niños deben desarrollar en su primera etapa de infancia: caminar, correr, saltar (Anselmi, 2018).
Sin embargo, actualmente se observan que estas acciones generales vienen cada vez menos desarrolladas por el bajo estímulo que se les está dando.
El mismo está aunado al desarrollo de la tecnología y aparatos eléctricos que en hoy en día han consumido cada vez más los hogares del mundo.
Por ello la importancia de una óptima estimulación y consolidación de las mismas en etapas de iniciación formativa (periodo infantil de 6 a 9 años de edad).
Capacidades sensoperceptivas y Coordinativas en el proceso didáctico
En cuanto a las Capacidades sensoperceptivas y coordinativas, deben tener, también, un rol preponderante en las etapas tempranas de formación (periodo infantil).
Entendiendo como sensoperceptivo la relación que se origina entre el niño y su mundo externo.
Este proceso se produce por medio de los órganos de los sentidos que captan y registran diversos tipos de estimulación para luego ser elaborados por los procesos mentales (Anselmi, 2018).
Estas capacidades son de suma importancia en las primeras etapas formativas infantiles de 6 a 10 años, ya que, dentro de este periodo, el niño se encuentra con un proceso de descubrimiento hacia el fútbol, permitiéndose una construcción cognitiva de elementos perceptivos nuevos para él que le permitirán ejecutar de manera simple y común, acciones del juego como: conducir, pasar, recepción, correr, saltar, atajar, entre otros.
Al mismo tiempo, otra estructura esencial en el armado motor del niño son las capacidades coordinativas.
Las cuales funcionan como complemento de las capacidades sensoperceptivas y ambas, son sumamente necesarias como paso previo a una adquisición técnica óptima y duradera.
La coordinación es la armonización de todos los procesos parciales del acto motor, con vistas al objetivo que debe ser alcanzado a través del movimiento (Anselmi, 2018).
Estas capacidades son determinadas por las funciones parciales y estímulos que sirven para el proceso coordinativo (percepción y elaboración de información, programación y anticipación, comparación de los parámetros ideales y reales de movimiento e impulsos diferentes) (Dottavio, 2016).
En resumidas cuentas, el concepto de estos dos parámetros importantes en fases de iniciación del proceso formativo integral, son las que conformarán la base de adquisición de todos los movimientos y acciones técnicas del fútbol, lo cual permitirán la evolución sistematizada y progresiva en tareas, además de objetivos más complejos durante toda la línea de tiempo formativa.
Tareas técnicas en el proceso didáctico
Por su parte, las tareas técnicas son el medio didáctico, la base fundamental del progreso y éxito que pueda tener el jugador al pasar las fases de todo proceso formativo.
El jugador (niño) deberá terminar la fase infantil con un bagaje técnico general lo suficientemente desarrollado, para luego ser perfeccionado en fases juveniles, pero este proceso de entrenabilidad no debe ser ejecutado indiscriminada o desordenadamente, debe tener una planificación sistemática, ordenada y progresiva.
El interés del entrenador formador debe ir de la mano de los tiempos convenientes a estimular y desarrollar de manera más efectiva y predominante en cada acción y fundamento técnico.
En relación con este tema, las tareas tácticas se dividen en dos situaciones sistemáticas:
Las tareas analíticas, que se realizan a través de ejercicios básicos, donde el niño experimenta la relación con el balón de manera simple y directa, sin la inclusión dentro de un esquema de juego situacional, es una práctica repetitiva de un gesto técnico determinado.
Por otro lado, se desarrollan tareas globales que se definen como la realización de tareas situacionales de juego, en los que se busca como objetivo didáctico el aprendizaje y desarrollo de un aspecto técnico dominante en función de una situación real que se encuentra en el proceso competitivo (juego).
Lo ideal de implementar un modelo es la fusión de los dos tipos de tareas, ya que la fusión de las mismas, permite al niño jugador crear patrones de movimientos cognitivos y psicomotrices bases para la consolidación técnica requerida.
En función del párrafo anterior, podemos describir un ejemplo y su evolución en prioridad a lo establecido en la línea de tiempo biológica antes descrita.
En la fase infantil 1 (6 a 8 años), la conducción y la gambeta son acciones técnicas ideales para ser estimuladas, la naturaleza egocéntrica y su periodo de descubrimiento total hacen que este gesto individual sea favorecido y forme parte importante de la planificación del entrenamiento en estos periodos, permitiendo la construcción cognitiva idónea a estímulos sensoperceptivos de complejidad baja con un único elemento externo como lo es la pelota, con pocos adversarios, pudiendo así desarrollar una toma de decisión de ejecución simple.
Siguiendo con la evolución biológica en las fases infantiles 2 y 3 (8 a 10 años y 10 a 12 años) este objetivo de conducción y gambeta será estimulado de manera menos prioritaria.
De 8 a 10 años el aprendizaje del niño es más uniforme de casi todos los aspectos técnicos de juego, introduciéndose en una fase de descentralización de la personalidad, lo cual es ideal para la socialización y tareas más grupales de oposición (máximo 7vs7), tomando trascendencia el aprendizaje del pase y por consecuencia directa, el control o recepción del balón, acciones que serán consolidadas cuando el niño entre en la fase infantil 3 (10 a 12 años de edad), donde además de la progresión metodológica de la técnica antes mencionada se iniciará la técnica del cabeceo con herramientas contextuales a las edades correspondientes.
Por consiguiente, debajo en el cuadro se detalla el grado de estimulación y dosificación que se considera ideal para cada uno de los gestos técnicos en función del periodo biológico en que se encuentra el jugador (niño): + baja estimulación, ++ media estimulación, +++ alta estimulación. (Anselmi, 2018).

Tareas situacionales en el proceso didáctico
Por otro lado, las tareas situacionales dentro del fútbol, que es un deporte de situaciones, toma trascendencia la comprensión del entorno del juego, por las decisiones que el jugador realiza durante el mismo y la adaptabilidad de las técnicas utilizadas. Por ello, estas tareas estarán dominando todas las fases infantiles y también tendrán gran intervención en las fases de entrenabilidad juveniles.
Dentro de las tareas situacionales se encuentran varios tipos de situaciones de entrenamiento que permiten al entrenador formador tener una batería de ejercicios con objetivos congruentes y sistemáticos en las edades correspondientes.
Para generar tareas situacionales de calidad, se tienen que tomar en cuenta las experiencias motrices que el niño – jugador presenta en tareas técnicas analíticas, donde pueda mostrar un desarrollo integral motriz flexible y acorde a lo que el juego le exija en momentos predeterminados, lo cual permite una elección operativa y un tipo de ejecución más acorde a su nivel de su evolución integral.
Clasificación de las tareas situacionales directas en el proceso didáctico
1. Simples:
Son tareas realizadas en dimensiones reducidas, donde el futbolista ejecuta sus experiencias técnicas previamente enseñadas con la presencia de compañeros y adversarios, estas tareas no contemplan ningún comportamiento impuesto por el entrenador formador, pero sí puede presentar una superioridad o inferioridad numérica para facilitar el comportamiento técnico – táctico de los jugadores que lo están empleando.


4. Estándar:
Son acciones orientadas a la capacidad de aprender movimientos simples, de comportamientos bases, que darán pautas de reconocimiento cada vez que en competencia se presenten determinadas señales (Anselmi, 2018). La presencia de adversarios no es activa y se caracteriza por emplear movimientos de avance (ataque), diagonales, cruces, desdobles, movimientos defensivos, entre otros.

3. Funcional:
Esta tarea es secuencia de la estándar, con la influencia activa del adversario, la cual determina el aprendizaje de comportamientos flexibles y funcionales de los jugadores. Se adquirirán patrones de comportamientos con una cualidad de reconocimiento que al pasar el tiempo y la experiencia requerida se tendrán respuestas más eficaces, rápidas y notorias.

4. Competitivo:
Son partidos aplicados con variación de reglas que controlan el tipo de comportamiento que se desea aprender. Se van modificando las variables cuantitativas y cualitativas como, por ejemplo, espacio, números de jugadores, tiempo de juego, números de toques permitidos, entre otros.
Por último, podemos concluir que, dentro de los procesos formativos, el éxito es minimizar por todos los medios el empirismo metodológico, ya que no permite una evolución sistemática de los objetivos a emplear durante 14 años aproximados de formación continua e ininterrumpida.
Los entrenadores formadores deben actuar como acompañantes metodológicos, entendiendo que son los facilitadores de herramientas progresivas que le proporcionan al niño, joven y adulto construir sus conductas motrices y situacionales que son las que le permitirán llegar al entorno élite o profesional.
Licenciado en Educación Física, Deporte y Recreación
Manuel Alberto Prieto Nava
Referencias
Anselmi, J. y Borello, E. (2018) 7 fases madurativas del futbolista. Áreas infantil, juvenil y profesional
Anselmi, J. y Borello, E. (2015) Proceso formativo del futbolista infantil y juvenil hasta el fútbol profesional
D´Ottavio, S (2003). La prestazione del giovane calciatore.

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(y la planificación en la escuela de fútbol)
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