
La educación de nuestros hijos está fundamentada (y el rol de los padres en la misma), básicamente, en los valores éticos y morales de sus padres y la sociedad.
El hacerle un ser humano de bien y exitoso en sus emprendimientos es el orgullo y el premio que cada padre desea ver en la formación integral desde su niñez hasta la adultez.
Pero ese camino es largo y su evolución es constante y progresiva, la atención a cada una de las demandas y gustos personales de cada niño o niña nos lleva apoyar el proceso de manera guiada y no condicionada.
Es por ello que el deporte forma parte de una de las actividades con la que gran cantidad de los niños en el mundo se identifican intensamente, por una condición y necesidad humana natural de JUGAR.
La elección del niño de jugar el llamado deporte Rey, el fútbol, es un reto importante en ese transitar por ser un deporte colectivo de alta interacción y socialización.
“Es importante, que los padres instruyan en el comportamiento de sus hijos, una relación positiva con el fútbol.
Al hablar de relación positiva se refiere a la inclusión de los progenitores en el proceso de aprendizaje y la aceptación de que el fútbol no es solo un deporte, sino que también es una escuela de entrenamiento para la vida cuyo fin es ayudar a los jóvenes a crecer con un alto grado de armonía psicológica y física ́ ́ Michels (como se citó en Sibaja, 2003).
En consecuencia, el fútbol es un medio para el desarrollo físico, mental y social del niño y la niña, el cual permite no solo el disfrute, sino su evolución desde la disciplina, buenos hábitos, seguimiento de instrucciones y cooperar con sus compañeros para el logro de los objetivos comunes.
Muchas veces, hemos escuchado la frase, «el fútbol es como la vida” y claro, hay tramos emocionales diversos en el que debemos superar y evolucionar, tal cual, como una analogía de la vida.
De tal manera que, en las edades tempranas los padres juegan un rol fundamental en el desarrollo del infante, al igual que la escuela y el entrenador en el proceso formativo.
Sin duda que conocer su rol de acompañante y mediador del proceso y como padres, ha sido un tema importantísimo y en algunos casos polémico.
El entender que su hijo está a cargo de una institución de su elección y un entrenador especializado para mejorar sus habilidades técnicas, físicas, mentales y sociales, es el principal precepto que se debe adoptar.
Sin embargo, hay momentos perturbadores tal vez por desconocimientos del rol, en el que los padres pueden generar un clima de incomodidad para sus hijos, los entrenadores y la institución o club.
Claro está, a veces los padres asumen posturas indebidas también por sobreprotección, causando la incomodidad y regresión del proceso evolutivo del niño e incluso causando en algunos casos la deserción.
En ese sentido, iremos desarrollando una serie de planteamientos característicos de los padres y su incidencia en el desarrollo integral o por el contrario, la involución en el proceso de aprendizaje de sus hijos.
LOS PADRES Y SU INTERVENCIÓN EN EL PROCESO FORMATIVO
El principal elemento en el fútbol formativo es que el niño disfrute el deporte, que se enamore cada día más del fútbol, si en efecto esta es la disciplina de su elección; para no encontrar presiones externas de sus padres por caprichos personales, frustraciones, sueños truncados o aspiraciones propias económicas en un futuro.
Cabe destacar que debemos tomar conciencia, apoyando el proceso evolutivo de forma integral, aunado al talento innato que, va a permitir reunir uno sin número de fortalezas que, sí bien, no nos asegura ser un jugador top o llegar al fútbol profesional, SERÍA LO IDEAL, si nos asegurará ser un individuo integral para la vida a través del deporte.
De manera que, uno de los momentos claves para la inclusión del niño o niña en el entrenamiento del fútbol, es la escogencia de su entrenador.
El tomar en cuenta su capacidad y perfil es fundamental en las primeras de cambio, muchas veces los padres terminan incluyendo a sus hijos en escuelas de formación con entrenadores sin conocerlos, solo por el hecho de cercanía y comodidad de su residencia o a veces simplemente, para practicar el deporte; esta decisión podría traer en algunos casos a futuro, ciertas incomodidades de no satisfacer sus necesidades e incidencia en la evolución del infante.
Por ende, podríamos decir que es un sistema de integración y armonía de todo el proceso formativo, la convivencia con los demás padres, la interacción y colaboración con el club y el entrenador, juegan un papel preponderante; sin embargo, hay elementos en algunos casos perturbadores de conducta de los padres, que no ayudan en lo absoluto en el desarrollo armónico del contexto y evolución en esa primera etapa infantil tan esencial.
Conductas recurrentes de padres en el fútbol formativo.
La presencia de los padres en sus entrenamientos y juegos es elemental en el apoyo y motivación del niño en las distintas fases, pero no es solo el estar, es el cooperar sin incidir en las decisiones del entrenador, muchas veces vemos cómo los padres van a los entrenamientos o juegos y el mayor tiempo de la acción lo utilizan para conectarse desde su teléfono celular u otros elementos distractores.
Sin embargo, también podemos observar casos extremos, como aquellos padres que quieren tomar decisiones por encima del entrenador modificando incluso el accionar del niño en el juego, a esos padres los conocemos como los PADRES ENTRENADORES.
Otra característica o antivalor que se puede presenciar en el fútbol formativo son los PADRES INSULTANTES, estos se dedican la mayor parte del proceso y del juego a recriminar cada decisión de los árbitros y los entrenadores con un lenguaje soez y vulgar.
Por otro lado, tenemos al PADRE JUGADOR el cual desea inculcarle a su hijo o hija sus características propias que él adopta o adoptó en su proceso como jugador.
Sabiendo firmemente, que todos nuestros procesos de maduración son distintos, contradiciendo las indicaciones y correcciones del entrenador al llegar a casa y asumiendo a su vez, que su hijo logré los objetivos que él no pudo alcanzar como jugador activo, sin importarle los procesos evolutivos.
Al mismo tiempo, encontramos al PADRE INVERSIONISTA que, si bien es cierto, todos quisiéramos ser padre de un hijo exitoso jugando en las mejores ligas del mundo, también es cierto que, creer que tenemos la superestrella porque en las primeras de cambio el niño muestra ciertas habilidades que sobresalen del resto, no es lo conveniente.
Y es allí donde el padre toma, el rol inmediato de ver la solución de sus vidas personales como padre en el futuro de su hijo, esto en muchas ocasiones, termina haciéndole un daño grave porque el niño, si en algún momento del proceso tiene un traspié asumirá que ya no es el jugador que sus padres proyectaron, por ende, son vulnerables a la frustración, repercutiendo en su rendimiento producto de la soberbia y el ego de los mismos.
De tal manera que la inversión más importante es para la vida y que el éxito depende del cómo haya sido el proceso de formación.
Ahora bien, lo importante de todo esto no es solo identificar las deficientes conductas de los padres al frente del proceso formativo del niño, vamos más allá, que los padres están urgidos de un proceso de inducción por parte del club y los entrenadores, con la finalidad de suministrarles las herramientas básicas en su rol para cooperar de manera eficiente en la evolución integral del niño o la niña.
En este sentido, mencionaré una serie de preceptos para mejorar el rol de los padres en el fútbol formativo los mismos, permitirán a mi juicio no solo mejorar la relación entre el niño, club, entrenador y los padres, sino también su desarrollo integral para el fútbol y la vida.
1. ESCOGENCIA DEL CLUB Y EL ENTRENADOR
Muchas veces incluimos a nuestros hijos en academias o escuelas de formación donde desconocemos el perfil de sus entrenadores y su capacidad pedagógica en el proceso de enseñanza aprendizaje, dando pie en algunos casos a la inconformidad con respecto a la evolución de los niños. De manera tal que, el saber escoger en qué «manos» ponemos la formación de nuestros hijos, es fundamental.
2. VALORES DEPORTIVOS ÉTICOS Y MORALES
El fomentar la interacción y cooperación de manera sana y armónica forma parte del proceso evolutivo en el fútbol infantil, el respeto, la solidaridad, la responsabilidad y la lealtad permitirá acercarnos más al bien común, el hacerle entender que nada es más importante que el equipo es necesario.
3. FOMENTAR EL CARÁCTER COMPETITIVO
Si bien a través del fútbol nos divertimos, también es importante señalar que el competir en principio, es consigo mismo; nos impulsará cada día a ser mejores, es una analogía de vida, sin embargo, está competencia no debe causarnos trastornos ni angustias cuando las cosas no nos salen como queremos en un partido o en un entrenamiento, es ahí donde los padres asumen su rol para inducirles que «no soy el mejor cuando ganó, ni el peor cuando pierdo» pero competir es siempre hasta el final, no rendirse nunca.
En ese sentido, es hacerle visualizar cada momento donde hubo dificultades y canalizarlas con el entrenador, para corregir, evolucionar y enfocarse en sus nuevos retos, el aceptar que el rival fue mejor en ese momento también es un acto de valor.
4. TU PRESENCIA ES FUNDAMENTAL
El apoyo de la familia en cada proyecto que emprendan nuestros hijos es fundamental, ellos verán la cercanía y su atención, sin embargo, hay momentos específicos donde el desenvolvimiento del niño debe ser individual, eso le permitirá asumir retos y sabrá sobreponerse por sí solo, sintiéndose orgulloso de lograr sus propios objetivos y que en su momento compartirán en familia.
5. LA ARMONÍA ENTRE LOS PADRES DENTRO DEL CLUB Y EL EQUIPO
Siempre hemos escuchado que, en la unión está la fuerza, sin duda la cohesión no solo dentro del campo por parte de nuestros hijos, sino fuera de ella, ayuda a un clima ameno en pro de la evolución y el buen desenvolvimiento en todas las áreas del equipo y el club.
Evitar las comparaciones sobre el rendimiento entre un niño y otro es clave, recordemos que cada uno es un individuo único y que progresan de manera distinta, esto hará que el grupo cada día sea más fuerte y crecerán como si fuera una segunda familia.
6. APOYAR AL ENTRENADOR
La dupla perfecta; el entrenador debe tener el apoyo total en el proceso formativo, a él le elegimos para la formación de nuestros hijos, el interactuar constantemente y colaborar va a facilitar el trabajo en equipo, en caso de tener alguna incomodidad o impasse, hacerlo saber con argumentos y en privado, ya que el niño o niña no debe observar discusiones entre su entrenador y sus padres, puesto que le hará perder credibilidad al entrenador ante su hijo.
De no llegar a acuerdos, lo más idóneo será cambiar el lugar de entrenamiento, recuerda que fue elección propia el lugar y el entrenador para su hijo.
7. CONTROL DE LOS ESTADOS EMOCIONALES
En algunas ocasiones, los padres no controlan sus emociones, llevando su estado enérgico a vociferar, gritar, insultar, criticar e incluso, maltratar no solo a sus hijos, sino a todos los que hacen vida en este acto deportivo, un mal manejo de tus emociones va a interferir en la evolución del proceso de aprendizaje del niño para la vida, fomentado los antivalores que tanto daño hacen en los procesos pedagógicos, en consecuencia, los padres deben ser equilibrados emocionalmente, evitando así tomar decisiones en un estado alterado de conciencia.
8. REGLAS DE CONVIVENCIA
El poder reunir ideas, fundamentos y normas para una buena convivencia donde estén involucradas todas las partes, es el acto educativo elemental de esta manera, nos comprometemos firmemente a respetar y aportar en cada espacio para que la armonía esté siempre como un verdadero equipo.
9. LA SOBREPROTECCIÓN
En todo momento la cercanía de los padres hacia sus hijos es importante, siempre y cuando no caigamos en exceso, en algunos casos protegemos de tal manera que, eximimos de responsabilidades a nuestros hijos, el dejarles desenvolverse por sí solos en ciertos espacios también les ayudará a superar barreras, el tener tolerancia al sufrimiento, al dolor y al estrés (no excesivo) les hará estimular la resiliencia útil para la vida.
10. EXPECTATIVAS A PRIORI
Utilizando una expresión muy de moda, catalogamos de CRACKS a nuestros hijos desde los primeros años, pudiéndose generar en un futuro la frustración al ver que en algunos casos sus compañeros le han superado en su nivel deportivo, necesitamos que entiendan que el fútbol es un deporte de mucha constancia y continua evolución, que cada día vamos a mejorar en la misma medida que disfrutemos y nos enamoramos más del mismo.
11. VALORACIÓN INTEGRAL
La salud, al igual que los hábitos nutricionales es una tarea pendiente de los padres, llevamos a nuestros hijos al médico solo cuando se encuentran enfermos, el poder llevarle un esquema de salud integral en cada una de las áreas, es el deber ser, realizar valoraciones como: medicina general, control motor, exámenes de laboratorio, odontología, el regular los hábitos alimenticios y nutricionales, horas de descanso, la exposición a la tecnología (equipos electrónicos) entre otros, va a ayudar al crecimiento y evolución del proceso formativo.
12. PRACTICA DEPORTE O ACTIVIDAD FÍSICA
El practicar como padre algún deporte no solo le hará entender los comportamientos internos fisiológicos producto de la exigencia de la actividad física, sino que también su hijo le verá como ejemplo y tendrá más valor sus inducciones desde lo deportivo.
En consecuencia, de este apartado podemos extraer ciertas herramientas que van a ayudar a la formación integral de nuestros hijos, siempre habrá más elementos a tomar en cuenta para desarrollar y aportar, cada contexto social tiene sus propias exigencias, lo que sí es global es que el fútbol formativo es una escuela para la vida.
Referencia
Sibaja, Luis. (2003). El rol de los padres en la formación futbolística del niño. Revista de Ciencias del Ejercicio y la Salud Vol. 3, Nº1.

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